Buzón de voz
Una mirada al cielo nocturno me hace girar mi atención hacia el reloj de arena que tú me obsequiaste alguna vez.
Y al parecer en pocos minutos deberé girarla para que caiga la arena nuevamente, eso solo me dice una cosa, hoy se cumple un año que nos dejamos.
Tomó un cigarro de esos que tú boca solía guardar su aroma de la chaqueta que está en el closet, esa que me diste una tarde de lluvia y que jamás te devolví.
Tomó un cigarro de esos que tú boca solía guardar su aroma de la chaqueta que está en el closet, esa que me diste una tarde de lluvia y que jamás te devolví.
Con el rostro de una sonrisa aproximándose a mi imagen y el cigarro encendido evoqué bellos recuerdos de antaño en la que este balcón fue testigo.
Una profunda melancolía se apodero de mi existencia casi de inmediato, exigiendo a mí ser la necesidad de saber de ti.
Mi celular jugaba con mi mente, llamadas perdidas aparecían en pantalla y el motivo que no haya atendido era simple estaba en modo silencio.
El número registrado era simple de reconocer.
Si yo marque a ese número a diario por 2 años, fugazmente una cuestión apareció.
Si yo marque a ese número a diario por 2 años, fugazmente una cuestión apareció.
¿Porque me habrás llamado?, te habrás confundido de numero, habrá pasado algo de gravedad o simplemente querías saludar.
Caminaba en círculos por el balcón observando el celular y consumiendo ese cigarro, cómo si fuera eterno.
Estaba preocupada, no me permitiría que la ansiedad me dominara, apagué el celular, cerré la ventana de ese balcón y me dispuse a dormir en el sillón de la sala.
Son las 4:30 de la mañana el celular se prende la alarma es el motivo de su desobediencia, me avisa que en 1 hora y media tenia una cita con la rutina de mi vida, me dispongo a bañarme, para comenzar bien mi día.
Cuando entre el sonido de mis pasos y el silencio de la madrugada llega un aviso de correo de voz. Sin el registro de un número; coloque el altavoz para escucharlo mientras seguía con mi camino hacia la ducha, cuando el timbre vocal de se mensaje me hace detenerme.
Y la canción de Mujeres divinas podía escucharse de fondo, con una inexplicable dulzura me dijiste: - Estoy contemplando la luna, con ese vicio cerca mío que tanto amabas oler en mi boca, que me costaba infinidad de besos dolorosos.
No se porque hago este llamada ni el motivo de que dejara algo para que escucharas, solo se que puedo decirte: Aún te amo.
Y no creo que comprendas el alivio que siente mi corazón en que de nuevamente pude decírtelo.
Si sientes algo por mí devuélveme esta llamada, mis intenciones actuales no son reconquistarte. Sólo pido un café, y si vez que hemos cambiado y ya no somos el uno para el otro, podrás salir completamente de mi vida.
Sólo un café, es lo único que pido.
Y ahí el masaje llego a su fin, ahora una sonrisa aparecía en mi rostro ya no pretendía aparecer y un mensaje de texto comencé a escribir.
Decía: Un café, es la excusa perfecta para que en el momento que observe tus ojos y vea que en lo más profundo exiges mi compañía, yo me enamore nuevamente…
Viernes mismo lugar misma hora.
Tenemos una historia nueva que contar.
